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83 años del Premio Nacional de Arte: una mirada desde el Museo de Bellas Artes de Valparaíso

Un 9 de noviembre de 1942 se promulgó la Ley N° 7.368, que dio origen al Premio Nacional de Arte de Chile, entregado por primera vez en 1944. En sus inicios, la distinción alternaba entre las categorías de pintura o escultura, música y teatro. No fue sino hasta 1992 cuando este reconocimiento se transformó en los actuales Premios Nacionales de Artes Plásticas, Artes Musicales, Artes de la Representación y Audiovisuales y Literatura (poesía y narrativa).

Más allá de la efeméride, resulta relevante recordar el valor de esta iniciativa, que ha permitido destacar a figuras esenciales de nuestras artes. Gracias a las gestiones y legados de artistas como Alfredo Valenzuela Puelma, Augusto D’Halmar y Camilo Mori, el Museo de Bellas Artes de Valparaíso resguarda hoy obras de cinco Premios Nacionales, reafirmando su compromiso con la memoria y el legado del arte chileno.

Cada una de esas obras testimonia no sólo la trayectoria de sus creadores, sino también la evolución del arte nacional y las diversas corrientes estéticas que marcaron el siglo XX. Revisarlas hoy es también recorrer la historia del país desde sus imágenes y quehacer artístico.

En las salas del Museo se pueden apreciar lienzos de Pedro Reszka (Premio Nacional 1947), Camilo Mori (1950), Benito Rebolledo (1959), Ana Cortés (1974) y Carlos Pedraza (1979). Cada uno, desde su particular mirada, aportó una voz singular al arte chileno: Reszka, con su refinada paleta y una vida consagrada al arte; Mori, quien, en palabras del crítico Víctor Carvacho, se caracterizaba por su aspiración renovadora; Rebolledo, conocido como el pintor de la luz y la sensibilidad; Cortés, rupturista y primera mujer en recibir la distinción en pintura; y Pedraza, un creador que expresó vigor y dramatismo en cada uno de sus lienzos.

Estos reconocimientos no fueron fruto del azar, sino del trabajo incansable de generaciones de artistas que, desde el periodo decimonónico, forjaron una identidad visual propia. Muchos de ellos se formaron con maestros extranjeros o en academias europeas, pero supieron adaptar esas influencias a la realidad local, dando origen a una pintura profundamente chilena, enraizada en su paisaje y su gente.

Hoy, al conmemorar 83 años de la creación del Premio Nacional de Arte, vale la pena recordar el camino y legado de tantos artistas que, con sus atriles y cinceles, demostraron un profundo compromiso y sensibilidad estética. Ante ello, resulta inevitable evocar las palabras del actor nacional Héctor Noguera, quien hace pocos días nos dejó. En una conferencia afirmó: “Todo artista, lo sepa o no lo sepa, busca la belleza, a veces por los caminos más extraños, a veces negando la belleza: es una manera también de buscarla.”

No cabe duda de que esas palabras reflejan el motor íntimo de nuestros creadores; esa búsqueda persistente de la belleza, incluso, sin saber realmente, si a su juicio, la encontraron.

Tamara Candia Ahumada

Periodista Museo de Bellas Artes de Valparaíso

Imagen: Sandía – Pedro Reszka

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