La obra de Romain Thiery surge de la confluencia de dos prácticas fundamentales: la música y la fotografía. Pianista aficionado, formado en música clásica e influenciado por las obras de Frédéric Chopin, Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven y Erik Satie, descubrió la fotografía a temprana edad gracias a su madre, especializada en fotografía de patrimonio. Estos dos mundos convergieron decisivamente cuando, a principios de la década de 2000, encontró su primer piano abandonado en una casa desierta del sur de Francia. Este encuentro fue una revelación: la imagen podía convertirse en una forma de devolverles la vida a estos instrumentos olvidados.
Desde entonces, el artista ha viajado a numerosos países en busca de pianos abandonados en lugares deshabitados: teatros, escuelas, villas o edificios históricos en ruinas. Estos instrumentos, que alguna vez fueron el centro de la vida musical y social, ahora se presentan como testigos silenciosos de historias humanas y culturales. Su proyecto a largo plazo, Requiem for Pianos, busca revelar la nobleza y la fragilidad de estos instrumentos congelados en el tiempo.
El enfoque de Romain Thiery se basa en la exploración, la escucha y la lentitud. Cada piano se aborda como un umbral por cruzar, un espacio de transición entre la presencia y la desaparición. El artista trabaja exclusivamente con luz natural y nunca altera el entorno existente. La fotografía busca capturar la singularidad de cada espacio, revelando la relación entre el instrumento, la arquitectura y las huellas del tiempo. El encuadre y la composición pretenden resaltar la silenciosa presencia del piano en su entorno, como una figura central alrededor de la cual se organiza la memoria del lugar.
Para Romain Thiery, el piano está profundamente arraigado en las profundidades de nuestra cultura y memoria colectiva. Incluso abandonado, cubierto de polvo o alterado por los años, conserva una dignidad y una presencia que trascienden su simple función como instrumento. Sigue siendo un objeto impregnado de emociones, historias y recuerdos. La dimensión sonora también ocupa un lugar esencial en su práctica. Durante sus exploraciones, el artista registra los sonidos que estos pianos aún pueden producir, capturando sus últimas resonancias dentro del propio estado del instrumento y su entorno acústico. Estos frágiles fragmentos sonoros, a menudo alterados por el paso del tiempo, constituyen un material sensible que amplía la imagen y revela una memoria invisible. Imagen y sonido convergen así para evocar lo que queda de la música en estos lugares abandonados.
Paralelamente a su actividad artística, Romain Thiery también lleva a cabo un proyecto para preservar la historia de los instrumentos musicales. En colaboración con la asociación Musique et Spoliation (Música y Saqueo), participa en la identificación de pianos saqueados durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando encuentra un instrumento abandonado, registra su número de serie y transmite esta información para que los historiadores puedan rastrear su origen e historia.
A través de este enfoque, la fotografía se convierte tanto en una exploración artística como en un acto de memoria. Las imágenes de Romain Thiery no se limitan a documentar lugares abandonados; cuestionan cómo los objetos, la arquitectura y los instrumentos conservan las huellas del tiempo y siguen portando, a pesar del silencio, el eco de las vidas y la música que alguna vez los llenaron.
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Exposición digital
Romain Thiery
Romain Thiery (nacido en Bergerac en 1988) es un fotógrafo francés y pianista aficionado. Comenzó a estudiar piano a los cinco años en una escuela de música del sur de Francia, donde cursó teoría musical y piano durante casi catorce años. Desde entonces, la música ha ocupado un lugar central en su vida.
Al mismo tiempo, descubrió la fotografía a una edad muy temprana, acompañando a su madre en su trabajo de documentación de patrimonio y sitios históricos. Esta temprana inmersión en la exploración de edificios cargados de historia influyó profundamente en su perspectiva.
En 2008, el descubrimiento de un piano abandonado en una mansión del siglo XIX fue una revelación. En aquel espacio en ruinas, vacío de sus objetos pero habitado por la presencia intacta del instrumento, percibió el piano como el alma del lugar. Este encuentro dio origen a su proyecto artístico, Requiem for Pianos, que consiste en viajar por el mundo en busca de estos instrumentos olvidados.
Desde 2014, ha descubierto y fotografiado más de cien pianos abandonados en Europa, Estados Unidos y Japón.
Su obra ha recibido reconocimiento internacional, especialmente en los International Photography Awards, donde fue nombrado Fotógrafo del Año 2025. Sus trabajos se han expuesto en galerías e instituciones culturales de París, Tokio, Dubái, Seúl, Los Ángeles, Tel Aviv y otras ciudades. Comprometido con la preservación de la memoria, también colabora con la Music and Spoliation Association, dedicada a identificar y devolver instrumentos saqueados durante la Segunda Guerra Mundial.
Su obra ha aparecido en numerosos medios de comunicación internacionales, como The Guardian, Lonely Planet, El País, Der Spiegel, Point de Vue y Esquire. Actualmente, se le considera una de las voces más singulares de la fotografía contemporánea, donde convergen la memoria, el sonido y el patrimonio.
