Gracias a una donación realizada por la familia del pintor porteño Camilo Carrizo, el Museo de Bellas Artes de Valparaíso posee dos nuevas obras de su colección, cumpliendo con el deseo de Carrizo de legar parte de su producción a una institución que garantice el acceso al arte y la cultura de manera pública.
Las piezas incorporadas son “Bodegón” (1967) y “Paisaje” (1998), las cuales tienen relación con el corpus de obras desarrollado por el artista. Como menciona Javier Muñoz, encargado de Colecciones y Contenidos del Museo Baburizza, pese a que ambas pinturas forman parte de modelos tradicionales, “muestran un trabajo especial en la construcción del color y la materia. En “Bodegón” el acento está puesto en la estructura, en la densidad matérica; en “Paisaje”, en la captación de la luz y de la atmósfera”.
Rafael Torres, director del Museo Baburizza, valoró la decisión tomada por la familia del pintor. “Estamos muy contentos y agradecidos con los familiares de Camilo Carrizo de permitirnos tener dos de sus obras en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso, en el museo de su ciudad natal. Nos comprometemos a cuidarla y enseñarles a nuestros diversos visitantes su historia y legado”.
Finalmente, ambas obras se exhibirán de forma permanente en el Museo Baburizza. Podrán visitarse de martes a domingo en horario de 10:00 a 18:00 horas.
ARTISTA
Camilo Carrizo Opazo, nacido en Valparaíso en 1932, fue una figura clave en la historia del arte regional de la segunda mitad del siglo XX. Se graduó como Pedagogía en Artes Plásticas de la Universidad de Chile en 1955. Fue discípulo de Carlos Pedraza en Pintura, de Ramón Vergara Grez en Dibujo e Israel Roa en Acuarela. A su regreso a Valparaíso se dedicó a la docencia en el Liceo de Hombres N°3 y más tarde en la Universidad Católica de Valparaíso y en la Escuela de Arte de la Universidad de Chile.
Carrizo fue un impulsor de la escena artística local: participó en los Salones de la ARTCH, en el Salón de Otoño (1960) junto a Lajos Janosa, precedente directo de la Bienal de Arte de Valparaíso, y creador, comisario e histórico jurado del Concurso de Creación Plástica (1978), posteriormente Concurso Nacional de Arte Joven de la Universidad de Valparaíso, plataforma que dio sus primeros reconocimientos a artistas como Gonzalo Ilabaca, Osvaldo Peña, Enrique Zamudio, entre otros.
Su pintura oscila entre el realismo expresivo, el postimpresionismo y una síntesis cromática de raíz porteña, con especial interés en el paisaje urbano y rural de Valparaíso, el interior de la región, y el bodegón como ejercicio de materia y color.
