Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Pedro Maino: “La popularidad de Pacheco Altamirano nos hizo pensar que ya estaba todo conocido”

Entrevista por Tamara Candia Ahumada | Encargada de Comunicaciones Museo Baburizza

En el marco de la exposición temporal “Pacheco Altamirano: Redescubrir a un maestro”, que se presenta gratuitamente en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso hasta el 25 de octubre, conversamos con Pedro Maino, investigador y curador de la muestra. En esta entrevista, aborda las dimensiones menos conocidas de la obra de Arturo Pacheco Altamirano, la recepción de su pintura en la historia del arte chileno y el valor de investigar y difundir su legado.

¿Cuál fue el principal desafío de construir una exposición, considerando la amplitud artística de Pacheco Altamirano?

El principal desafío consistió en dar cuenta de la extensa trayectoria pictórica de Pacheco Altamirano, seleccionando obras representativas de sus distintas épocas y estilos. Sus obras más tempranas, ejecutadas en la década de 1920, son las más escasas y expresan una primera aproximación al paisaje, vinculada al trabajo de otros pintores chilenos de la época, como Luis Strozzi y Pedro Luna.

Pacheco Altamirano suele estar muy asociado a Angelmó. ¿Qué aspectos de su obra era necesario sacar de ese imaginario más conocido?

Las obras que Pacheco Altamirano comenzó a desarrollar a partir de la década de 1950, tras su estadía como agregado cultural en París y Londres, reflejan la inquietud y el deseo de explorar nuevos lenguajes. El éxito comercial de sus pinturas de Angelmó no lo inhibió de seguir buscando nuevos cauces de expresión.

¿Qué importancia tiene su relación con el expresionismo y la abstracción para comprender realmente al artista

Sus retratos y escenas de género, desarrollados a partir de la década de 1950, expresan un interés por interpretar más profundamente el territorio y las comunidades en las que desarrolló su obra. Y lo hace bajo lo que él denominó “expresionismo costumbrista”. Colorido intenso, densas capas de óleo y un espatulado enérgico. Sus obras abstractas, que él atesoraba en su museo como las más significativas de su producción, transmiten las búsquedas formales de Pacheco, más o menos logradas, pero que contravienen su condición de pintor estrictamente “intuitivo”.

“Pasaron los años, casi 50 tras su muerte, y lo cierto es que su obra ya no era posible encontrarla en los museos públicos ni era incorporada en exposiciones panorámicas de la pintura chilena”

¿Crees que la historiografía del arte chileno redujo a Pacheco Altamirano a determinadas imágenes y dejó en segundo plano otras dimensiones de su producción?, ¿fue injusta la escena artística nacional con él?

Los historiadores del arte en Chile le han prestado poca atención a Pacheco Altamirano. Su nula participación en el circuito académico y el éxito de sus obras de Angelmó les han hecho presumir que se trata de una pintura estrictamente comercial. Pero Pacheco Altamirano tuvo una gran acogida por parte de los chilenos de su época e integró también una gran comunidad de pintores paisajistas, con quienes pintaba al aire libre en Angelmó, Valparaíso y Valdivia, por citar solo algunos lugares emblemáticos. Pacheco Altamirano pudo exhibir su obra por todo Chile y en numerosos lugares en el extranjero. Recibió un reconocimiento y su obra se encuentra hoy distribuida en miles de hogares de Chile y el mundo. Que algunos académicos y críticos de arte lo han menospreciado, es cierto. Pero Pacheco Altamirano es uno de los pintores más populares y entrañables del siglo XX en Chile, sin lugar a dudas.  

¿Qué significa para la investigación sobre el artista la existencia de APA Collection?

APA Collection ha permitido investigar la obra de Pacheco Altamirano en toda su extensión. Y su crecimiento progresivo aporta nuevas obras que permiten profundizar en períodos poco conocidos de su trayectoria. La participación de destacados investigadores y académicos en el proceso ha sido enriquecedor. María Elena Muñoz, Carlos Navarrete, Juan Manuel Martínez y Justo Pastor Mellado han aportado nuevas miradas sobre su obra, la escena artística en la que se desarrolló y la recepción.

¿Qué aporta el libro que acompaña la exposición y qué te interesaba especialmente dejar registrado en él?

Las exposiciones permiten el acceso directo a las obras. La lectura de la pintura en sala es invaluable, porque permite apreciar la profundidad y textura de los empastes, la calidez del color y la composición. Pero son temporales. El libro permite dejar un registro de esa experiencia, a partir de reproducciones de buena calidad y acompañadas por textos que enriquecen su lectura. En este caso, los textos de María Elena Muñoz, Carlos Navarrete, Juan Manuel Martínez y Justo Pastor Mellado iluminan aspectos valiosos de su obra.

Después de todo este proceso, ¿qué es lo que más te sigue sorprendiendo de Pacheco Altamirano?

A partir de esta investigación, he podido apreciar la amplitud y diversidad de la obra de Pacheco, y también su extraordinaria capacidad de gestión. Gran gestor de sus propias exposiciones, editor de libros y catálogos de primera calidad, hábil difusor de su pintura en los medios y estratégico comercializador. Y coronó esa tarea con la construcción de su propio museo y galería. 

¿Qué significa realmente “redescubrir” a Pacheco Altamirano y qué tendría que ocurrir para que este redescubrimiento continúe después de esta exposición que itinerará en diversas comunas del país?

La popularidad de Pacheco Altamirano nos hizo pensar que ya estaba todo conocido, que no era necesario volver sobre su obra, que existían otros artistas que requerían abordajes más urgentes. Pasaron los años, casi 50 tras su muerte, y lo cierto es que su obra ya no era posible encontrarla en los museos públicos ni era incorporada en exposiciones panorámicas de la pintura chilena. Solo el Museo Baburizza mantenía en exhibición permanente sus obras. Por eso tiene sentido conservar, investigar y difundir la obra de Arturo Pacheco Altamirano hoy.

Desarrollado con ♥︎ por Estudio Bajbuj ©2026