Hay un antiguo adagio que dice que una imagen vale más que mil palabras, y en lo personal, creo que sin duda una imagen puede ilustrar de mucha mejor manera, una situación o un hecho particular, permitiéndonos entender cabalmente su desenlace, dejándonos incluso la sensación de ser testigos presenciales, con menos recursos que un relato escrito. Creo que la fotografía como representación de la imagen, es un valioso gesto de memoria, que permite que una sociedad entienda su desarrollo y pueda pensar en aquello que ha hecho bien, y en lo que no. La fotografía como disciplina artística, si bien ha sido a veces subvalorada, no hay duda, que ha aportado en lo estético y en lo social, como la más común de las artes.
En el balance de la memoria histórica más reciente de Chile, nadie podría olvidar las trágicas circunstancias que le costaron la vida al joven fotógrafo chileno y porteño, Rodrigo Rojas de Negri, el año 1984, ya que son de aquellas que queremos y necesitamos que nunca más ocurran. El regresó a Chile desde Estados Unidos, donde su familia se había exiliado, a retratar el momento álgido de protestas sociales y el camino de retorno de la vida cívica y política del país. Lamentablemente a los diecinueve años lo encontró la muerte, por quemaduras provocadas por una patrulla militar, según lo establecido por la justicia. No cabe duda que ello resulta una aberración, no cabe duda que no puede ni debe volver a ocurrir, no cabe duda que ha quedado en la memoria nacional y para siempre, la imagen de Rodrigo.
El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través de su Secretaría de Artes de la Visualidad, instituyó el premio “Rodrigo Rojas de Negri, al talento joven en Fotografía”, desde hace ya más de 17 años, y que está dirigido a los jóvenes talentos del campo de la fotografía en Chile, que hayan desarrollado un trabajo fotográfico que destaque por su calidad e innovación, ya sea a través de formatos fotográficos análogos o digitales, considerando la diversidad de lenguajes que caracteriza a la fotografía contemporánea. Tal como en sus versiones pasadas los Premios entregan un reconocimiento y estímulo económico los seleccionados como una forma de poner en valor la contribución en las Artes de la Visualidad.
Bajo la curatoría de Andrea Aguad Chacur, se presenta la exposición “Una mirada expandida”, que presenta el trabajo fotográfico de los ganadores del premio entre los años 2007 al 2017, ellos son Tomás Munita, Riki Portugueis, Marco Fredes, Fabián España, Nicolás Wormull, Zaida González, Alejandro Olivares, Cristóbal Olivares, Felipe Durán y Celeste Rojas Mugica, todos creadores que trabajan desde distintas aristas, tales como el fotorreportaje, la etnografía y la fotografía artística. Ilustra la muestra, un retrato de Rodrigo, capturado por Marcelo Montecino, otro gran nombre de la fotografía nacional.
Son más de 70 las obras que se exhiben para dar cuenta y poner en valor la trayectoria del mismo premio y para reflexionar sobre las categorías asociadas a la fotografía. Está exposición que estamos presentando en el Muso de Bellas Artes de Valparaíso, palacio Baburizza, se puede visitar hasta el 26 de octubre.
En la muestra se aprecian obras relacionadas con el fotoperiodismo, de Felipe Durán; el fotorreportaje de Alejandro Olivares y Tomás Munita; trabajos que concentran su interés en grupos humanos marginados de Marco Fredes y Riki Portugeis; en prácticas ligadas con lo etnográfico de Fabián España; lo subjetivo de Cristóbal Olivares y Nicolás Wormull, y fotografías artísticas como un medio de expresión creativa y de reflexión crítica de Zaida González y Celeste Rojas. Sin duda estamos hablando de importantes actores de la escena fotográfica contemporánea chilena. Escena que tiene grandes referentes nacionales como Sergio Larrain, Luis Poirot y Paz Errázuriz, solo por mencionar a algunos.
Para el Museo de Bellas Artes de Valparaíso, que me honro en dirigir, es muy relevante acoger una exposición que refleja y enseña la riqueza de la fotografía en Chile. Estas imágenes nos interpelan e invitan a reflexionar sobre nuestra historia, idiosincrasia e identidad. Queremos que cada visitante encuentre en estas fotografías una oportunidad para mirar más allá y descubrir nuevas formas de comprender la realidad; de esta manera sentimos dar cumplimiento a nuestro rol de ser un dispositivo cultural, que permita que la comunidad conozca de variadas disciplinas artísticas y de muchos creadores nacionales. Dicen que “una fotografía se hace, no se toma”, acá en esta muestra hay mucho trabajo de hacer fotografías, que les invito a venir a conocerlo.
Rafael Torres Arredondo
Magíster en Patrimonio
Director Museo de Bellas Artes de Valparaíso
