A raíz de la exposición temporal “Una mirada expandida”, que se presentará hasta el 26 de octubre en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso y que reúne el trabajo de diez destacados fotógrafos nacionales que obtuvieron el Premio Rodrigo Rojas de Negri entre 2007 y 2017, conversamos con Andrea Aguad, curadora de la muestra y subdirectora de Cenfoto UDP. La Licenciada en Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile, se refirió a la relevancia que tiene este certamen, los desafíos curatoriales que generó la exposición y la visibilidad a nuevos artistas.
¿Cómo nació la idea de realizar una exposición sobre el Premio Rodrigo Rojas de Negri?
A comienzos de 2024 fui invitada a participar en la curatoría de una exposición para la Galería de Fotografía del CCLM -dependiente del MINCAP-, con la solicitud de que la muestra incluyera obras de personas galardonadas con el Premio Rodrigo Rojas de Negri. En ese momento existían diez ganadores, a quienes yo conocía, por lo que consideré que lo más pertinente y justo era organizar una exposición que los incluyera a todos, sin excluir a nadie.
¿Cuál fue el principal desafío al pensar una curaduría que abarca una década de premiados?
El principal desafío fue construir un relato curatorial capaz de articular miradas y lenguajes distintos, sin perder de vista la especificidad de cada obra ni el sentido histórico del premio. Reunir una década de premiados implicó preguntarse cómo poner en diálogo producciones muy diversas, respetando sus singularidades, pero al mismo tiempo, buscando puntos de convergencia que permitieran comprender la riqueza de la práctica fotográfica en Chile.
¿Qué criterios utilizaste para seleccionar las obras que finalmente integraron la muestra?
Decidí que todos los premiados debían estar representados en la muestra, sin excepciones. A partir de esa premisa, la selección de obras se orientó a escoger series fotográficas que no solo dieran cuenta de la trayectoria individual de cada ganador o ganadora, sino que también dialogaran entre sí para conformar un relato colectivo. Consideré la pertinencia de cada obra en relación con los temas y lenguajes que han marcado la fotografía chilena en la última década, privilegiando aquellas que mejor expresaran la diversidad de enfoques presentes en el conjunto.
“En ese cruce imaginario, lo que emerge es la vigencia de su figura como referente ético, capaz de interpelarnos aún hoy sobre el rol de la fotografía en la sociedad”
El premio lleva el nombre de Rodrigo Rojas de Negri, un fotógrafo que marcó huella en nuestro país. ¿Cómo se cruza esa memoria con las obras de artistas contemporáneos?
La figura de Rodrigo Rojas de Negri nos recuerda que la fotografía en Chile no solo es un medio de expresión artística, sino también un espacio de memoria, resistencia y testimonio. Al vincular su nombre con el premio, se establece un marco simbólico que atraviesa las obras de los fotógrafos contemporáneos: aunque trabajen con lenguajes y problemáticas actuales, su práctica dialoga con esa herencia de compromiso y de mirada crítica sobre la realidad. De alguna manera, la memoria de Rojas de Negri funciona como un trasfondo ético que conecta generaciones y nos invita a pensar la fotografía no sólo en términos estéticos, sino también históricos y sociales.
Por otra parte, su figura nos invita a preguntarnos qué estaría haciendo hoy si siguiera con vida: ¿qué temas le interesarían? ¿Seguiría fotografiando desde una perspectiva de denuncia y memoria, o exploraría además problemáticas actuales como la migración, la desigualdad o el cambio climático? ¿Habría incorporado nuevas tecnologías y lenguajes visuales para expandir sus posibilidades expresivas?
Estas preguntas no buscan una respuesta definitiva, sino abrir un diálogo entre su legado y las búsquedas de los fotógrafos contemporáneos. En ese cruce imaginario, lo que emerge es la vigencia de su figura como referente ético, capaz de interpelarnos aún hoy sobre el rol de la fotografía en la sociedad.
¿Qué importancia le atribuyes al Premio Rodrigo Rojas de Negri dentro del panorama del arte chileno?
Más que un galardón, el Premio Rodrigo Rojas de Negri funciona como un puente entre memoria y presente: por un lado, visibiliza el talento y la dedicación de jóvenes fotógrafos y fotógrafas con una cierta trayectoria; y, por otro, mantiene vivo un legado que nos invita a pensar la imagen no solo como un recurso estético, sino como una herramienta para reflexionar sobre nuestra historia y nuestra sociedad.
“Me gustaría que el Premio Rodrigo Rojas de Negri siga consolidándose como un espacio que reconoce y visibiliza el talento joven en fotografía, pero que también amplíe su alcance, estimulando la experimentación y el diálogo con nuevas técnicas y lenguajes”
¿Cómo valoras la visibilidad que entrega este reconocimiento a artistas emergentes?
Valoro la visibilidad que ofrece este premio, porque permite reconocer el talento y el trabajo de jóvenes fotógrafos y fotógrafas que ya han construido una trayectoria significativa. Sin embargo, también es importante subrayar que durante seis años -entre 2018-2023- el premio no se entregó, lo que significó que muchas personas con enorme talento perdieran la posibilidad de recibirlo (ya que en ese tiempo superaron la edad máxima de 35 años).
Por eso, su reactivación no sólo es valiosa como plataforma de visibilidad y consolidación de trayectorias, sino también como una forma de reafirmar el compromiso con la fotografía y con el reconocimiento a quienes la desarrollan en Chile.
¿Qué diferencias observas entre las propuestas de los primeros premiados (2007) y los más recientes (2017)?
A diferencia de lo que se podría pensar, los premiados no difieren tanto en edad (1975- 1988), por lo que las diferencias entre sus propuestas no tienen que ver necesariamente con una cuestión etaria. Más bien, se observan diferencias en los lenguajes, los formatos y los enfoques temáticos.
¿Cómo crees que esta exposición contribuye a ampliar la noción de “fotografía” hacia una mirada expandida?
Esta exposición contribuye a ampliar la noción de “fotografía” porque reúne obras que van más allá de la imagen tradicional, incorporando distintos formatos, técnicas y lenguajes visuales. Al mostrar cómo la fotografía puede dialogar con otras disciplinas y explorar temas sociales, históricos y culturales, invita al público a entenderla no sólo como un registro visual, sino como un medio capaz de generar reflexión, cuestionamiento y nuevas formas de percepción. En ese sentido, propone una mirada expandida que reconoce la riqueza y diversidad de lo fotográfico en la actualidad.
¿Qué proyecciones te gustaría que tuviera el premio en la próxima década?
Me gustaría que el Premio Rodrigo Rojas de Negri siga consolidándose como un espacio que reconoce y visibiliza el talento joven en fotografía, pero que también amplíe su alcance, estimulando la experimentación y el diálogo con nuevas técnicas y lenguajes. Sería valioso que, en la próxima década, el premio continúe conectando generaciones, manteniendo vivo el legado de Rojas de Negri como un referente ético y social, y que contribuya a fortalecer la presencia de la fotografía chilena tanto a nivel nacional como internacional.
¿Qué importancia posee exponer en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso?
Dado que Rodrigo Rojas de Negri tiene un vínculo con la ciudad.
Exponer en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso tiene una relevancia especial, porque conecta la muestra con la ciudad vinculada a la vida de Rodrigo Rojas de Negri, aportando un marco simbólico y significativo. Además, ofrece a los fotógrafos premiados un espacio de reconocimiento público y cultural, que realza la importancia de su trabajo dentro del panorama de la fotografía chilena.
