Conversamos con el curador de la exposición temporal “El Arte de Pepo” que se presentará de manera gratuita hasta el 5 de abril en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso. En la entrevista el investigador y escritor comentó sobre la importancia de René Ríos Boettiger, la figura de Condorito, el lugar que ocupa Pepo en la historia del arte gráfico, entre otras temáticas.
¿Creen que el público conoce a Pepo como autor y persona, o su imagen sigue relacionada exclusivamente ligada a Condorito?
Creo que gracias a las exposiciones que se han realizado en diversos lugares del país y el extranjero, sumado a las innumerables charlas divulgativas, a la publicación de nuestro libro El arte de Pepo, recientemente editado por Fondo de Cultura Económica, y el trabajo de Sebastián Ríos, nieto de Pepo, y de Luis Yáñez, creador de la iniciativa Pepo es de Conce, se ha podido entender mejor la magnitud de su obra y comenzar a comprender que detrás de Condorito hay un autor de mucha vitalidad y enorme talento.
Sebastián Ríos comentó en una entrevista en La Tercera que quería crear un libro más cercano a él, pero que fue difícil llevar a cabo esta labor. ¿Cuáles fueron los principales desafíos al abordar este trabajo y cómo los enfrentaron?
El principal desafío fue identificar la enorme cantidad de obras que Pepo creó, y que se publicaron en decenas de libros, revistas, avisos publicitarios y afiches, y a partir de ahí poder comprender su trayectoria y formas de trabajo, sus motivaciones y su humor. El segundo problema fue seleccionar lo más representativo de su obra, para lo cual pudimos acceder a un valioso archivo de originales que mantiene la familia de Pepo.
¿Qué podrán descubrir los visitantes de la exposición que no conozcan de Pepo?
Los visitantes van a descubrir a un dibujante de sorprendente calidad, con una mirada muy aguda y un trazo muy elegante, que supo captar a la sociedad de su época y trascender las fronteras de Chile.
¿Cómo dialogan las obras expuestas con la idea del Pepo como artista visual y no solo como creador de personajes?
Pepo estudió Bellas Artes y siempre mantuvo un diálogo con el mundo del arte. Una tía cercana era pintora y conoció bien el mundo de los salones y de los museos. Por eso cuando se ríe de los artistas y de esa escena lo hace con mucha agudeza, dando cuenta de la manera en que el arte moderno entra en la sociedad chilena y se transforma en un tema de conversación. En cuanto a su obra, es posible observar la calidad de su trabajo como colorista, su capacidad para crear atmósferas y dar expresión a sus personajes a través de su vestuario y movimientos.
¿Qué lugar ocupa Pepo dentro de la historia del arte gráfico y la cultura visual nacional?
Es un pilar, tanto por su impacto como por la calidad de su obra y vigencia. Sin él no se puede comprender la historieta ni la cultura popular chilena.
¿De qué manera la exposición invita a observar nuevamente a Condorito y su universo desde otra perspectiva?
Al ofrecer un amplio panorama de su obra con originales que pocas veces se pueden observar, es posible comprender mejor la envergadura de su obra y su aporte a la cultura chilena. Y que más allá de que el personaje nos guste o no, nos resulte divertido o no, forma parte de quienes somos y de nuestras vidas.
¿Qué relación personal, ya sea emocional o intelectual, tienen ustedes con Pepo?, ¿cuáles fueron sus primeros acercamientos a él?
Como todos, partimos siendo lectores de Condorito, pero nuestro primer acercamiento fue intentar darle una dignidad al personaje, creando publicaciones de calidad. Después fue la idea de hacer justicia a Pepo, tratar de mostrar que era mucho más que el creador de Condorito y que durante toda su vida luchó para crear un personaje que le permitiera vivir de su arte. Hoy estamos agradecidos de Pepo, porque no ha permitido publicar libros, escribir chistes para portadas de Condorito, recorrer Chile mostrando su trabajo y saber el cariño que le tienen en países como Perú, Bolivia, Colombia y México.
¿Qué significó para Pepo dejar la carrera de medicina para dedicarse al arte?
Fue una demostración de su compromiso con su vocación. Su padre era médico y al dejar la carrera le prometió que viviría de su trabajo y siempre se sintió muy orgulloso de haberlo logrado.
De los personajes que creó, ¿cuál se acercaba más a su personalidad?
Era una mezcla de todos, cercano a sus amigos como Condorito, deportista y amante de los autos como Pepe Cortisona, amante del buen vestir como Viborita, observador como Don Rodrigo, y juguetón como Don Gabito.
¿Qué diría Pepo si supiera que su obra es exhibida en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso?
Sin duda, diría ¡Reflauta! Y estaría muy contento, porque amaba el mar. Gran parte de sus últimos años los pasó en El Quisco, lugar donde pidió que fuera esparcidas sus cenizas.
