Hasta el 31 de diciembre se podrá visitar la exposición digital “El Desafío de la Ciudad de la Luz”, del fotógrafo Patricio Gómez. A través de una colección de más de 30 imágenes en blanco y negro, el autor explora una fisura donde lo familiar se vuelve extraño.
En el texto curatorial, Gómez señala que la serie fotográfica ofrece una mirada fragmentada: “Un cielo surcado de estelas aéreas dialoga con el arco pétreo; las nubes dramatizan las siluetas góticas de Notre Dame; la geometría del Louvre y la pirámide de vidrio multiplican reflejos que parecen expandirse más allá del cuadro. La ‘dama de hierro’ de Gustave Eiffel se revela tanto en su inmensidad como en su detalle: un bosque de acero que, a más de 130 años de su construcción, sigue asombrando en cada línea y vacío”, comenta.
Además, el fotógrafo e ingeniero agrega. “Esta exposición propone redescubrir París sin la pretensión de una novedad absoluta, pero con la certeza de que incluso lo más fotografiado puede volver a conmovernos. Los íconos se transforman cuando se los contempla como fragmentos, como paisajes de luz y sombra, como escenarios donde la cultura francesa sigue proyectando su exuberante huella sobre nuestra manera de entender el arte y la vida urbana”.
Rafael Torres, director del Museo Baburizza, destacó que “siempre es un desafío -tal como indica el nombre de la muestra- retratar París, pero Patricio Gómez logra captar una esencia distinta de este lugar tan emblemático y concurrido. No es la primera vez que el fotógrafo exhibe su trabajo en nuestro sitio web, y siempre es un agrado poder apreciar su arte. Agradecemos a Patricio y a Verónica Besnier por traernos este valioso material”.
Esta exposición cuenta con la gestión cultural de Verónica Besnier.
AUTOR
Nacido en Santiago de Chile en enero de 1964, Patricio Gómez es hijo único de Juvenal, profesor de matemáticas, y de Adelaida, una dedicada dueña de casa. Aunque su trayectoria académica lo llevó a estudiar Ingeniería Civil en la Universidad de Chile y a desarrollar una vida laboral con un fuerte enfoque científico, el arte siempre ha sido una parte esencial de su vida.
La pasión por la fotografía se cultivó desde su infancia gracias a su padre, quien procuró que siempre hubiera cámaras en casa, aunque no fueran sofisticadas. Durante sus primeras cuatro décadas, la fotografía tuvo un carácter más documental y familiar. Sin embargo, en 2008, tras adquirir su primera cámara digital, inició una búsqueda de expresión artística alejada de las artes plásticas, encontrando en la fotografía un medio ideal para canalizar su creatividad. En noviembre de 2012 ingresó al Centro Fotográfico Trimagen, en Santiago, con el propósito de perfeccionar su técnica y descubrir al “artista dentro del ingeniero” que sentía latente.
Su principal línea de trabajo combina la fotografía arquitectónica con la urbana, plasmando perspectivas inadvertidas, texturas envejecidas y colores intensos pero sutiles. El blanco y negro, no obstante, sigue siendo un componente esencial de su propuesta visual.
