Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Pablo Villegas Rodríguez: “Mi intención es que mi obra genere un vínculo y sea accesible desde la experiencia y la emoción”

A propósito de la presentación de la escultura contemporánea Brotar en la terraza del Museo de Bellas Artes de Valparaíso, conversamos con Pablo Villegas Rodríguez, licenciado en Educación con mención en Artes Plásticas y especialización en fundición escultórica por la Universidad de Playa Ancha, quien además se desempeña como docente en la Facultad de Arte de dicha casa de estudios.

¿Qué ha significado para ti poder dedicarse al arte?

Desde niño siempre me encantó jugar con plastilina, barro, arena y madera. Me gustaba crear cosas; los juguetes ya armados nunca me llamaron demasiado la atención. A mi mamá siempre le pedía plastilina como regalo de cumpleaños, para el Día del Niño o en cualquier ocasión. Trabajar las formas tridimensionales era algo que estaba en mi naturaleza.

Además, cuando salía con mi mamá a recorrer Santiago, me deslumbraban las esculturas que había en la ciudad: las de grandes maestros como Félix Maruenda, Mario Irarrázaval o Gacitúa. Pero también me llamaban mucho la atención las piletas y los monumentos ecuestres.

Sin embargo, fue en la universidad cuando todo se terminó de definir. Al ingresar a estudiar, conocí el taller de fundición del maestro Roberto Bascuñán, y esa fue mi perdición, porque pude conocer la fundición escultórica desde dentro, desde el propio taller. Al ver esas figuras en bronce que se realizaban allí, me dije: yo quiero estar aquí, y entendí que esto iba a ser algo muy importante en mi vida.

¿Alguna vez pensaste que expondrías en el Museo de Bellas Artes de Valparaíso?

Creo que, de alguna manera, sí. Ya conocía esta iniciativa del Museo de invitar a escultores y sabía que muchos colegas y amigos habían expuesto antes en este espacio, así que no me resultaba algo completamente ajeno. Aun así, para mí es un tremendo honor que el Museo me abra sus puertas y exponga una de mis obras. Lo vivo con mucha alegría y gratitud; estoy realmente feliz por esta oportunidad que se me brinda.

“(…) como escultor, sentía una necesidad muy fuerte de seguir creando. Trabajar con lo que tenía a mano implicó enfrentar una dificultad concreta y aprender a adaptarme para continuar”

La escultura Brotar proviene de una exposición, ¿de qué está compuesta la exposición? ¿qué rol tiene la escultura que se presenta en el museo?

Sí, Brotar forma parte de la exposición “Sin trono ni reina”, un relato que reflexiona sobre cómo enfrentamos la derrota, el caos y las circunstancias adversas propias de la vida, entendiendo que no siempre es justa y que muchas veces nos obliga a resistir, aprender y transformarnos.

Brotar es una obra que permaneció guardada durante mucho tiempo en mi taller y que fue construida en el contexto de la pandemia, un período en el que la resiliencia se volvió fundamental. Con el paso del tiempo, y especialmente tras los incendios que azotaron la región, la obra se resignificó, ampliando su sentido hacia una experiencia colectiva de pérdida y reconstrucción.

La pieza dialoga con el trabajo fotográfico de la artista Ana Mendieta, en particular con su obra Flores en el cuerpo, que conocí durante mis estudios de magíster. Esa referencia refuerza la relación entre cuerpo y naturaleza, y sostiene la idea de resistencia y renacimiento que atraviesa tanto a la obra como a la exposición.

¿Qué importancia tiene la materialidad en tu trabajo escultórico y por qué elegiste esos materiales para Brotar?

La materialidad es central en mi trabajo escultórico. Habitualmente trabajo con aluminio fundido y madera, pero cuando necesito aumentar la escala recurro a la madera y al fierro soldado. En el caso de Brotar, el contexto de la pandemia fue decisivo, ya que tuve que adaptarme a los materiales que tenía disponibles en ese momento.

Estábamos encerrados y, como escultor, sentía una necesidad muy fuerte de seguir creando. Trabajar con lo que tenía a mano implicó enfrentar una dificultad concreta y aprender a adaptarme para continuar. Creo que eso se refleja directamente en la obra: el significado de Brotar se entrelaza con el proceso material y con esa experiencia de resistencia y adaptación. En ese sentido, el material no solo sostiene la obra, sino que acompaña y refuerza su relato.

“Vivimos en un país donde el arte no ocupa un lugar central, y aunque existe un esfuerzo constante por darle el espacio que merece, casi siempre es a contracorriente”

¿Qué te interesa que el público perciba o sienta al enfrentarse a la escultura?

Siempre me ha interesado que el público tenga una relación cercana con la obra, tanto desde su significado como desde su estética. No me gustaría que alguien se enfrente a una obra mía y diga “no entiendo nada”; para mí eso sería un fracaso. Me importa que las personas sientan que pueden comprender el arte y que se sientan cercanas a él.

Muchas veces la experiencia estética puede resultar áspera o distante para el público casual o no conocedor, pero eso no es lo que busco. Mi intención es que la obra genere un vínculo y sea accesible desde la experiencia y la emoción. Quiero que niños y niñas puedan sentir frente a una escultura algo parecido a lo que yo sentí la primera vez que me enfrenté a una obra de arte.

¿Crees que la obra cambia su significado al ser exhibida fuera del contexto original de la exposición?

Creo que con la realidad actual y la vida misma esta obra se resignifica cada vez que alguien la ve, ya que todos nos levantamos des pues de un incendio ya sea metafórico como real.

¿Qué temas o preocupaciones te interesa seguir explorando en futuras esculturas? ¿Qué lugar crees que ocupa hoy la escultura contemporánea en el contexto artístico chileno?

Mi interés sigue estando puesto en la sociedad y en cómo la experiencia de la vida me afecta personalmente. Todas mis exposiciones se construyen a partir de lo vivido y de cómo esas experiencias dialogan con el entorno social. En ese sentido, quiero seguir explorando temas como la fragilidad, la resistencia y la relación entre el individuo y su contexto, siempre desde una mirada personal.

En cuanto al lugar que ocupa hoy la escultura contemporánea en Chile, creo que es una disciplina que sigue siendo compleja y muchas veces postergada. Vivimos en un país donde el arte no ocupa un lugar central, y aunque existe un esfuerzo constante por darle el espacio que merece, casi siempre es a contracorriente. La escultura, además, es una disciplina exigente: ocupa espacio, requiere materiales y recursos, lo que dificulta aún más su desarrollo. Aun así, quienes trabajamos en ella asumimos esa dificultad como parte del camino y no la cambiaríamos por otra cosa.

¿Cómo dialoga tu cuerpo con la obra durante el proceso de creación?

Es una muy buena pregunta. Yo soy un hombre de taller, y el cuerpo siempre está directamente involucrado en el proceso. La escultura lo exige: trabajar el metal es pesado y, además del cansancio, por más que uno se cuide siempre aparecen cortes, golpes o raspaduras. Es parte del oficio y algo que asumo con naturalidad.

A veces hacer una obra es como un baile, hay ritmo y coordinación entre el cuerpo y el material. Pero en otras ocasiones es una lucha cuerpo a cuerpo, una pelea a pulso limpio, y casi siempre los moretones se los lleva el escultor. Ese esfuerzo físico, ese diálogo directo con la materia, termina quedando inscrito en la obra.

Finalmente, ¿cómo es tu proceso creativo: partes desde una idea, una imagen, el material o la experiencia corporal con la obra?

Mi proceso creativo no responde a una sola forma. Hay obras que nacen a partir de largas investigaciones en materialidad, forma y contenido, pero también hay otras que aparecen mientras estoy trabajando en una pieza y de pronto surge otra idea que necesito bocetear o modelar de inmediato para no perderla.

A veces comienzo una obra solo a partir de un desafío técnico o de un impulso más caprichoso. En esos casos, la pieza puede quedar guardada durante mucho tiempo, hasta que otra idea aparece y la termina de activar. Lo que sí es constante es que siempre estoy haciendo algo, ya sea una obra definitiva o un boceto de algo que vendrá.

También creo mucho en la pausa. Después de una exposición grande suelo parar un rato, porque en esos momentos el cerebro queda un poco frito y la pausa se vuelve necesaria. Pero no dura mucho: tarde o temprano siempre termino volviendo al taller y empezando otra obra.

Desarrollado con ♥︎ por Estudio Bajbuj ©2026