Columna escrita por Javier Muñoz Alvarado | Encargado de Contenidos y Colecciones del Museo de Bellas Artes de Valparaíso.
Cada 29 de septiembre desde 2005, Chile se detiene a mirar. Celebramos el Día Nacional de las Artes Visuales, fecha instaurada e impulsada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
No es solo una efeméride o una fecha conmemorativa. Es una invitación a democratizar la mirada: promover el acceso ciudadano a las artes visuales, relevar la creación nacional y reconocer a toda la cadena que hace posible que una obra perdure: artistas, curadoras, mediadores, investigadores, conservadoras, restauradoras, gestoras y educadoras.
En un tiempo saturado de imágenes rápidas, instantáneas, fútiles, las artes visuales proponen lo contrario: detenerse, observar críticamente y ejercitar pensamiento abstracto. Como señala la Política Nacional de Artes de la Visualidad 2025-2030, las obras de arte no nos entregan certezas, sino que preguntas, nos cuestionan. Hablan de memorias, de olvidos y dibujan futuros posibles.
Allí los museos cobran su sentido más profundo. El Museo de Bellas Artes de Valparaíso, en el Palacio Baburizza (Monumento Nacional 1979), es mucho más que una casa hermosa. Es un dispositivo de difusión del patrimonio artístico nacional. Custodia desde 1895 una de las cuatro colecciones públicas más importantes de Chile, con más de 250 obras que van desde las pinturas europeas donadas por el filántropo Pascual Baburizza hasta la colección fundacional de pintura chilena que comenzó a reunir el maestro porteño Alfredo Valenzuela Puelma.
Nuestro rol es cuidar, proteger y, sobre todo, compartir. Abrir las puertas a todo tipo de público. Que una niña de Playa Ancha, un estudiante de diseño de la región, una persona mayor de Quilpué o un visitante extranjero tengan la misma posibilidad de acceso. Para esto promovemos una serie de acciones y políticas que buscan garantizar dicho acceso, como otorgar gratuidad a menores de 12 años y a todos los estudiantes de escuelas y liceos públicos de la región, acceso liberado para personas con credencial de discapacidad, implementar herramientas y dispositivos que garanticen la inclusión a la diversidad de comunidades que nos visitan, además de abrir nuestras puertas de manera gratuita todos los segundos domingos de cada mes.
Para nosotros la vocación formativa y pedagógica es central. Cada visita guiada, cada taller escolar y cada publicación como el libro “Mujeres en el Baburizza”, las “Guías pedagógicas infantiles” o el catálogo “El Mar en la pintura” buscan potenciar estos procesos creativos y de aprendizaje.
“Enseñar a mirar es enseñar a pensar”.
“Pedagogía del oprimido” – 1970 de Paulo Freire
Para celebrar este Día de las Artes Visuales 2026 hemos querido hacer un gesto coherente con esa misión: la exposición virtual “De Lira a Bororo. Un siglo de pintura chilena en el Baburizza”. 24 obras de nuestra colección chilena, organizadas en los núcleos que nos legó el investigador y crítico de arte Antonio Romera y que trazan una línea tiempo continua entre 1845 y 1990.
Del fundador institucional Pedro Lira con “El capataz” y de Valenzuela Puelma con “La juventud tentada por los vicios”, al paisaje luminoso de Alberto Valenzuela Llanos y la mancha moderna de Juan Francisco González con “Duraznos”. De la transición porteña de Swinburn y Helsby, a la bohemia social de la Generación del 13, la vanguardia parisina del Grupo Montparnasse con Mori, la modernidad de la Generación del 40 con Ana Cortés, Ximena Cristi, y la identidad local de la Generación Porteña, hasta cerrar con Nemesio Antúnez, Olga Doñas y Bororo con “El calefont”.
De Lira a Bororo confirma que Valparaíso ha sido siempre ciudad-escuela, luz y taller. Y al ser una muestra virtual, gratuita y accesible, encarna lo que debe ser esta celebración: patrimonio que circula, que forma y que no deja a nadie fuera.
Javier Muñoz A.
Historiador del arte
Encargado Contenidos y Colecciones
Museo de Bellas Artes de Valparaíso
